dom. Dic 4th, 2022
El extractivismo es un modelo exportador de bienes primarios que incluye la explotación agrícola, ganadera, hidrocarburífera y mineral cuya aplicación viene acompañada generalmente de desindustrialización, penetración del capital extranjero y la imposición del dogma de las ventajas comparativas como criterio de progreso.

AL LITIO, EMPRESAS COMO GANFENG LITHIUM YA SE LO ESTÁ LLEVANDO DESDE EL AÑO 2018 ¿Y LAS PILAS, PARA CUANDO?

EL EXTRACTIVISMO MIRANDO AL SUR

COSTO Y BENEFICIO DEL EXTRACTIVISMO

El extractivismo es un modelo exportador de bienes primarios que incluye la explotación agrícola, ganadera, hidrocarburífera y mineral cuya aplicación viene acompañada generalmente de desindustrialización, penetración del capital extranjero y la imposición del dogma de las ventajas comparativas como criterio de progreso.

El extractivismo tiene consecuencias nefastas en el ámbito social y ambiental.

En el plano social desestructura a las comunidades locales e introduce nuevos hábitos y pautas de consumo, genera una mentalidad rentística y obliga a los habitantes de un territorio a subordinarse a los intereses de fracciones minoritarias de las clases dominantes que se articulan con el mercado internacional y se apropian de algunas migajas que les deja el libre comercio.

En el plano ambiental destruye el equilibrio ecológico y acelera el deterioro de los bienes comunes de tipo natural, lo cual replica la eterna paradoja de la pobreza y la desigualdad en medio de la riqueza de recursos. Al mismo tiempo, se destruyen a las comunidades indígenas y las que sobreviven son incorporadas brutalmente a la lógica extractivista.

El cono sur americano, víctima del extractivismo desde la época de la colonia, integra el llamado “triángulo del litio”, la mayor reserva de salares que hay en el mundo.

A diferencia de Bolivia que está administrada por el estado (por ese motivo se lo destituyó a Evo), en Chile y Argentina la explotación está en manos de empresas privadas norteamericanas, chinas, canadienses, australianas y japonesas.

Triángulo del litio: Una de las reservas más grandes del mundo

En este sentido, el depósito de litio más grande y rico del mundo, que alimentará la industria automotriz mundial, la cohetería, la telefonía celular, el software, los sistemas informáticos, la navegación espacial y la industria farmacéutica, puede tener, de no existir racionalidad, la lógica nefasta de la depredación.

EXTRACTIVISMO FEUDAL VS. EXPLOTACIÓN RACIONAL

Luego de la reforma constitucional de 1994, el extractivismo de los recursos naturales del subsuelo pasó a estar en manos de las provincias o dicho de otra manera, los gobiernos provinciales pasaron a tener la facultad de diseñar sus propias políticas para administrar los yacimientos del subsuelo, independientemente del estado nacional.

Esto que supuestamente contribuiría al federalismo, ha pasado a ser, en el caso del Jujuy de Gerardo Morales, un feudalismo en el que la extracción del litio a través del método de evaporación de salmuera está inutilizando millones de litros de agua dulce en perjuicio de las comunidades originarias.

Bajo la excusa de que la empresa Ganfeng Lithium fabricará baterías en algún momento, los chinos se están llevando desde el año 2018 alrededor de 17.000 toneladas de carbonato de litio anuales por un monto de doscientos millones de dólares, quedando en la provincia como derecho de explotación apenas cincuenta y ocho millones de pesos.

Según un estudio realizado por la Universidad de La Plata, nuestras reservas de litio y las de todo el mundo se agotarán aproximadamente en cuarenta años.

Sabemos que su valor en bruto es de trece dólares el kilogramo, pero al transformarlo en batería su valor aumenta a ciento veinte dólares el kilogramo. Al utilizarse en medicamentos, su valor trepa a novecientos dólares el kilo y si se aplica a energía nuclear su valor llega a diez mil dólares el kilogramo. En el caso de aplicaciones espaciales y satelitales, el valor supera los tres millones de dólares el kilogramo.

ANTES DE QUE SEA DEMASIADO TARDE

Existe desde hace varios años dos proyecto en la Cámara de Diputados, uno de Carlos Heller y otro de Marcelo Koening para crear Yacimientos Letíferos Fiscales, los cuales no tienen ni siquiera estado parlamentario ni se han pasado nunca a comisión.
Dicho proyecto, en su artículo 12 dice que las empresas que produzcan en las salinas carbonato de litio se verán obligadas a darle prioridad al estado argentino para el abastecimiento de la empresa estatal Y.L.F. para que ésta lo ponga a nivel industrial, de manera tal que, una vez metalizado, se pueda ir por la cadena del valor del litio.

Sólo falta un poquito de voluntad política para que se discuta un tema que, como generador de dólares, permitiría sortear la eterna extorsión que sufre el gobierno por parte de productores y agroexportadores para la obtención de divisas.

Sabemos que el lobby empresarial y la oposición política, esgrimiendo su impúdica protección mediática y judicial, hará lo imposible por conservar el esquema primario de concentración económica, pero vale la pena intentarlo, antes de que sea demasiado tarde.
Alejandro Lamaisón

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